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1/9/11

Basándome en "Historia universal de la Infamia" - de Borges


Hayley Lane, la feminista.


Inicio:
Hayley Lane nacida en Nueva York el 21 de marzo de 1875, vivió su infancia en París. Luego de la muerte de su padre y el encarcelamiento de su madre por haberlo asesinado, cuando Hayley tenía solo 4 años y siendo testigo del hecho.
Durante 23 años vivió con una familia adoptiva de clase media, compuesta por un padre, una madre y dos hermanos menores que ella, que se encargaban de irritarla día a día.


Nacimiento de una asesina.

Ya a los 27 años de edad, un 27 de julio y apreciando el bello paisaje de la torre Eiffel, en la mente casi atrofiada de la joven pasaban memorias como un flash donde veía miles de imágenes recordando peleas de sus padres antes del hecho que cambio su vida.  Entre estas memorias desarrollo un odio casi incontrolable por su padre, y al ser este su ejemplo de hombre, por los hombres en general.

Una mañana de agosto, luego de meses de desarrollar ese odio profundo y reprimido que había guardado todos esos años, recostada en su cama tomo del bolsillo su reloj, lo abrió y observo los doce números que había en el, tomo un papel y comenzó a escribir.


Hora 1: 00 -  5:00

Hayley tomo sus pertenencias, entre ellas un arma y partió a Nueva Zelanda, durante su viaje tomo una cerveza en una cantina oscura y llena de gente (mayormente alcohólicos) al momento de cobrarle, el cantinero se le insinúa, acto seguido: ella le disparo en una pierna y con un vaso roto le corto el cuello. Retirándose y pasando entre la gente que no paraba de mirarla asombrada, a ella se le dibujaba una sonrisa picara y poco sorprendida de la habilidad de matar que había adquirido. Supongo que no podía esperar a su próxima víctima.

Al llegar a Nueva Zelanda, alquilo el cuarto de un hotel, uno en condiciones precarias, ya que le escaseaba el dinero. No había llegado a acomodar su bolsa de viaje en el suelo cuando tocaron la puerta, al abrir se encontró con el botones que al ver a tan atractiva mujer no pudo evitar recorrer su cuerpo con la mirada y tartamudeando dijo “le entrego unas toallas y un jabón, que disfrute de su estadía”. Inmediatamente ella lo hizo pasar, le ofreció asiento y el botones accedió sin siquiera pensarlo.
Luego de una corta charla el hombre se atrevió a preguntarle su nombre, a lo que ella respondió – “ Wendy Yorke”, no paso ni un segundo de decir su falso nombre que clavo en el estomago del botones un palo de una silla rota que había encontrado hacia instantes. Lo miro a los ojos y rió a carcajadas. Estaba disfrutando tanto ese momento que no quería irse, por lo que coloco la silla con el botones muerto frente a su cama y sonriendo durmió largas horas.
Al despertar ya tenia que partir, observo su reloj, tomo sus cosas , e introduciendo su dedo índice en la apuñalada de su segunda victima escribió en letra firme en un papel “Wendy Y”.


6:00 – 10:00

En la comisaría central de Nueva Zelanda se le informo al Oficial Pants sobre la muerte del botones del hotel y el cantinero. Y lo que mas llamo la atención a este hombre fue la firma de la asesina, provocando que  el se encargara de investigar este caso en profundidad acompañado de su compañero O’brien.

Recorriendo una tienda de antigüedades la nueva Hayley o mejor dicho Wendy compró 4 relojes de bolsillo.
Al salir de allí se topo con Pants y su compañero que preguntaban al dueño de la tienda si había visto a una muchacha con las características que le habían podido extraer al dueño del hotel y a la gente de la cantina. Wendy se escondió y rió casi vergonzosamente de lo que decía el oficial de ella.

Dio una mirada a uno de sus relojes y marcaba el número 9 ambas agujas. Lo que indicaba que debía conseguir una victima más antes de que la aguja menor marque el numero 10.

Casi desesperadamente salio corriendo a una calle angosta al escuchar gritos provenientes de una mujer, que estaba siendo asaltada por un delincuente.
Wendy se quito uno de sus zapatos con taco afilado y sin ser vista, salio detrás de un conjunto de bolsas oscuras llenas de basura y clavo uno de sus tacos en el ojo del delincuente, la mujer victima del asalto le dio las gracias por ayudarla y le ofreció un trago, a lo que Wendy acepto. Durante el tiempo que estuvieron juntas, le contó a la mujer llamada Laura su historia antes de ser Wendy, durante y sus proyectos futuros. Laura era una mujer morocha, alta y con rasgos de mujer mayor, autora de una columna en el diario Times. Prometió dedicarle una columna solo a ella por ser su heroína y se despidió diciendo “estaré eternamente agradecida por tu valentía”. Ya eran las 10:00.


10:00 – 12:00

La ya querida asesina, no ignoraba el hecho de que solo le quedaban dos horas para matar a su próxima victima y terminar con sus 4 asesinatos en las doce horas que muestra el reloj. Y también sabía que cada minuto que pasaba el oficial podía recolectar más datos sobre ella y encontrarla. Y así fue…

Hora 11,  ella cargo y preparo su arma de fuego, y se reunió con el Oficial Pants en una calle cerrada, le pidió a el que deje sus armas y esposas a un lado, aunque bien sabia que detrás de alguna pared estaba su acompañante O’brien.
La mujer le mostró el arma al oficial, la tiro sospechosamente cerca de el y le pidió que le disparase, pero antes exhibió dos relojes en cada una de sus manos, le contó al oficial que el primer reloj era del hombre de la cantina, el segundo reloj del botones, el tercer reloj del delincuente, y el cuarto le pertenecía a él. Casi asustado el oficial tomo el arma que ella había tirado al suelo, ya que estaba totalmente desarmado y disparo.
Cuando indiqué que ella cargó y preparó su arma de fuego quise decir que efectivamente tenia algo entre manos, en el instante que el oficial apretó el gatillo del arma, salieron dos balas disparadas, una hacia la muchacha y otra por el otro extremo del arma finalizando con la vida del oficial y con el objetivo de la mujer de matar 4 hombres en 12 horas.

El 3 de agosto murió Hayley Lane, y en la plaza central de Nueva Zelanda se reunieron miles de mujeres despidiendo a esta asesina- feminista, conocida mundialmente por las iniciales WY.
El acompañante del oficial, O’brien quién había presenciado la escena de la muerte de Wendy, repartió en las 4 tumbas de los hombres asesinados sus respectivos relojes. 

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The Infamous Middle Finger