No quiero saber como le estarà llendo a la vecina de al lado. No me importa..
Me encuentro comiendo bizcochos, y tomando un mate, sentada en mi buen sillòn, anotando recetas de cocina. ¿Quièn dirìa que yo haya podido estar asì?. A mis 78 años de edad, ya no tengo de que quejarme, no tengo que esperar, no tengo metas para esta vida, no tengo esperanzas, no tengo frescura, tengo sueños, y no tengo con quièn compartirlos.. Esperando a que sean las 7 para irme a dormir, cocino mi comida, mesa para uno. Miro mi novela, y me voy a la cama..
Mi rutina me absorve, esta acabando conmigo, sin embargo la continuo, para llegar por fìn a aquel dìa, que termine todo.. suena triste, pero es mi ùnica salida, por lo ùnico que espero, lo ùnico que me genera sorpresa, miedo tal vez, y que al sentir un breve frìo, me entrego a èl.. No veo lo positivo a las visitas de mis nietos, que vienen una vez por semana..
Esa es mi vida, la que estoy llevando.. pero sì, fuì una niña, fresca y activa, las 7 de la tarde, era el comienzo de mi dìa, y las 6 de la mañana, mi hora de dormir..
Quien hubiese pensado que aquì acabarìa, en mi preciado sillòn.. estoy resignada..
"Quisiera ser la niña de antes, la que disfrutaba de cada momento, de cada risa, de cada lugar, de cada suelo, de cada sueño.. para poder aprovechar de nuevo la vida que me dieron, sacarle frutos, sentir cada paso que daba, llorar sin sentido alguno.. volver, a los 12 años de edad."
Magalì. (Lanùs - 18/02/2071)

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